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Agosto de 2008
«Mi Buenos Aires querido»
Por Fernando Pugliese

Si hay algo irritante, todos tenemos el derecho de manifestarlo, y entre muchas otras falencias nuestras como el … «a mi no me jode» ó «y bueno, que se le va hacer» ó el consabido «Mejor no meterse», el ciudadano metropolitano es estafado, vapuleado, maltratado en su diario vivir en una forma sutil, y cuando se da cuenta, el echo consumado se instalo cómodamente, y el sufrido hombre común cedió posiciones que permanentemente le están bastardeando sin miramientos y esto se pone de manifiesto en aspectos diversos en situaciones y orígenes que merman la calidad de vida diaria. Toda persona y familia elige como desea vivir dentro de su propiedad y obra en consecuencia; pero cuando sale de su casa, obviamente debe adaptarse a la dinámica general tratando de moverse y estar en concordancia con el resto del entorno de la gente y de todo lo necesario a la masa que en su mayoría por distintos motivos se moviliza por causas comunes. Esto significa, dirigirse a su trabajo – o volver de – diligencias necesarias, otros tipos de obligaciones, o bien pasear. La ciudad de Buenos Aires a pesar de su dicotomía en ciertos puntos nuestra Capital Federal es hermosa y enorme en su extensión y con una cantidad de habitantes que virtualmente es duplicada en las calles en los días laborables por personas que concurren a trabajar proveniente del enorme cordón perimetral de la provincia, e incluso del Gran Buenos Aires.
En mi juventud – año 1950 en adelante – por razones de trabajo yo andaba por la «zona centro» tanto de día como de noche (el diario, el subte costaban 0,20 cts., un café express en Sorocabana, en la calle Florida 0,25) acotación al margen, recordamos que la zona centro virtualmente finalizaba en Callao (tomando como eje Av. Corrientes) luego la cosa se extendió hasta Av. Pueyrredón. Hoy podemos decir que por el enorme aumento del movimiento vehicular y de gente el fenómeno se extiende por Corrientes y debido a la interrupción del ferrocarril Urquiza continua por Triunvirato hasta cruzar el FC B. Mitre y si tomamos Av. Rivadavia, podemos nombrar Nazca y mas allá también. Buenos Aires ciudad autónoma, en poco tiempo mas, va a colapsar gravemente por varias asignaturas pendientes que permiten presagiar lo dicho anteriormente. Veamos, a pesar de la ampliación inteligente de las redes subterráneas que se tendría que extender mas, y en forma rápida, debido que el transito de vehículos publico y privado es caótico, ya comprobamos mas de una vez que las redes pluviales son totalmente obsoletas; -se repiten las mismas situaciones tanto con la provisión eléctrica y de gas, natural y envasado. El estado de las calles, salvo alguna zona preferencial, es deplorable, la basura y los desperdicios «adornan» toda la ciudad y todo conduce a un agravamiento de estas situaciones estructurales que se repite en toda la provincia de Bs. As y en numerosos puntos de todas las provincias de la República. Semejante abandono desde medio siglo atrás en obras publicas en todo el país se ve reflejado claramente en la problemática actual de cada caso, que sin lugar a dudas provocan mucho daño, gastos, y a los habitantes los hunde en una desesperación moral y económica al ver arruinadas o destruidas sus propiedades, muebles, ropas, enseres, etc.; así como también en alguna ocasión pérdidas de vida, Todos los funcionarios del país deben poner manos a la obra, dejar las butacas de sus oficinas y buscar soluciones de fondo «in situ» asesorados por especialistas ingenieros, técnicos con visión de desarrollo futuro para estar ya preparados al crecimiento urbano.
EFEPÉ
20 Aug 2008 por omar


Agosto de 2008
TURISMO

Recuerdos de Viajes (Por Salvador Sánchez)
Por las plazas del mundo
Plaza Mayor – Madrid - España

Construida durante la dinastía de los Austrias, es un perfecto rectángulo cerrado, repleto de balcones, fachadas de color rosa intenso y tejados de pizarra. Una enorme plaza de piedra, barroca, escenario de cuanto acontecimiento marcó la vida social y política madrileña. El diseño original de la plaza, con las características sobrias de la arquitectura del siglo XII, contaba con 68 casa de ladrillo rojo y 467 balcones pintados de negro.
Después de tres pavorosos incendios se decidió que la Plaza Mayor tuviera otro aire y fue cerrada con arcos de medio punto.
Con restos bien conservados del Madrid más antiguo – cuando allí trabajaban y vendían sus productos los artesanos cuchilleros – hoy sigue siendo un lugar de encuentro.
Bella y despojada en invierno u ocupada por barcitos en verano, los domingos, pintores y caricaturistas comparten el espacio con los vendedores de estampillas y monedas.
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Place de la Concorde – Paris – Francia

Hasta que un arquitecto tuvo la visión de construir allí una plaza, el terreno no pasaba de ser una enorme extensión pantanosa. Desde que se terminó, en el año 1763, fue el marco de grandes acontecimientos, como la decapitación de Luis XVI, en 1793. El nombre actual data de 1795; hasta entonces se llamó Plaza de la Revolución.
El rey Luis Felipe fue quien aceptó un regalo de Egipto, que aún hoy es característico de la Place de la Concorde: el Obelisco, que se levanta en medio del caos del tránsito y turistas. La columna, del Templo de Tebas, fue donada en 1829 y tiene algo más de 3300 años de antigüedad.
La Place de la Concorde es uno de los rectángulos más grandes de Paris – tanto que fue retratada por el pintor Edgar Degas – con su fantástica perspectiva de Les Champs Elysées.
20 Aug 2008 por omar


Junio 2008
EL GAUCHO ARGENTINO
«Atalajes: El Lazo - 2»
Hemos descrito en el numero anterior a grandes rasgos lo que bien podría llamarse la historia del lazo, llegando a la conclusión junto a los historiadores que no hay atribución certera que pudiera conformar con todas sus pequeñas variantes (material, largo, grueso, etc.) su origen o creación. Sí es categórica la afirmación que el indio jamás tuvo influencia directa o indirecta sobre su origen, como tampoco se acepta la idea de una cuasi «generación espontánea».
Nuestro gaucho, extremadamente hábil en su manejo se sirvió de el tanto en la guerra como en la paz, enlazando centinelas enemigos y persiguiéndolos en su huida, montados o a pie; y también en las faenas rurales. El lazo criollo consiste en una larga tira de cuero crudo retorcida o trenzada en redondo de dos hasta ocho tientos. También la clásica soga de cáñamo sobado era usada para hacer este utensilio que por regla general era de un largo total de 17 a 20 mts llevando en un extremo una presilla que va prendida a la asidera o accionera, que esta cosida en la encimera de la cincha o el pegual del recado de montar; siempre sobre el lado derecho del animal (lado del lazo).
En el otro extremo que es mas grueso y es llamado «yapa» del lazo, lleva una fuerte argolla gruesa de 6-8 cm. de diámetro que al par que sirve para armar la armada o lazada con su propio peso unido al peso de la parte mas gruesa del extremo facilita el tiro del lazo y también posibilita una armada bien abierta.
Tengo en mi mesa de trabajo buena cantidad de documentación (fotocopias) de viajeros de esas épocas con descripciones y relatos vistos o vividos personalmente, todos coinciden totalmente en describir el lazo y la habilidad de nuestro gaucho que hasta llegaron a quedar sorprendidos. Ejemplos – Francisco Millau y Miraval en 1772 – Francisco Javier Muñiz dice «con él pillan al caballo o quieren, tal vez un tigre (yaguareté) o perro cimarrón. Julián Mellet que anduvo entre 1808-1820 cita en su libro «Viajes por el interior»… «Cuarenta hombres que llaman gauchos se dirigen a caballo a sus guaridas que ya conocen y con fuertes gritos hacen salir a los asustados tigres que se lanzan a las cañadas o al llano, y estos hombres que montan con destreza incomparable se sirven con habilidad sin igual de lazos de cuero… y también con boleadoras. Nuestro conocido historiador D’Orbigni (1826-1830) nos describe claramente el espíritu patriótico de nuestros soldados gauchos, en su libro nos dice «El coraje de los gauchos llegaba a menudo a la temeridad, pues con frecuencia un gaucho se apoderaba de noche e inclusive de día de un centinela de avanzada enemigo que ENLAZABA al pasar galopando a su lado, sin que este atinara a defenderse.
Así fue gaucho-caballo-lazo en la guerra, todo uno. Mas adelante señala «Quince o veinte hombres de a pie se preparan a enlazar por las patas los animales destinados a ser marcados, operación que se llama «pialar» en el país. Muchos marcadores calentaban sus hierros con la marca de los distintos propietarios.
El sueco Skogman 1851-53 profundo y sutil observador de las faenas camperas no vacila al elogiar la maestría desplegada por los gauchos sobre sus caballos o de a pie tirando el lazo. Continúa explicando en su libro las lazadas de «guampas» de «cogote» de «manos» de «patas».
Charles Darwin, nuestro conocido eximio observador y en gran medida enamorado de nuestras tierras decía en 1833 «Es casi superfluo describir el lazo y las boleadoras por la cantidad enorme descriptivas de este hermoso y grande país; no obstante describe acertadamente el lazo y su uso remarcando su admiración por la destreza demostrada en nuestra campiña. Para no ser repetitivo finalizare con el poeta nativista Juan Escayola (Juan Forora) que decía en una carta fechada en marzo de 1936 a Vicente Rossi: «Nuestro antiguo lazo campero era del cuero de costillares por ser mas parejo, generalmente de 15 a 20 brazadas (27 a 36 mts) necesarias para lidiar campo afuera con hacienda chucaros, bravías y muy ligeras; y solamente en grandes encierros o mangueras, se usaban otros también trenzados pero mas cortos de 8 a 12 brazadas (14 a 20mts)



FERNANDO PUGLIESE
16 Jun 2008 por omar


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